Octubre de 2019. Es la primera vez en que nos ponemos en contacto, informático y docente, para hablar del proyecto. Pero no es ese el inicio. El inicio se remonta a 2015, cuando yo (el docente), necesitaba de una herramienta que me ayudase para cambiar mi evaluación. Tras varios cursos escolares diseñando rúbricas y con multitud de cuadernos analógicos, donde voy registrando cada una de las observaciones que voy planteándome a lo largo del curso, se comienza a hacer insostenible: observaciones de alumn@s, propuestas de mejora internas, feedbacks de compañer@s de profesión, ideas de formaciones, intentos de cambios de mirada y de estructura pedagógica… Infinidad de aportaciones que voy acumulando en esos cuadernos en forma de registros, más o menos estructurados (porque todo proceso de elaboración, al menos en mi caso, va siguiendo unas pautas: recogida de ideas -ya sea de propias reflexiones o de adaptaciones recogidas en formaciones-; búsqueda de cabida dentro de mi proceso; adaptación a mi realidad; intento de organización; posibles modificaciones y rúbrica/registro “definitivo” (entre comillas, sí, porque siempre hay posteriores evaluaciones y, casi siempre, posteriores modificaciones). Es decir, todo comienza con un post-it o idea recogida en cualquier momento de inspiración y su posterior maduración y adaptación a la relación de mi entorno educativo, de mi cole. En todo este proceso, allá por el 2017, me sumerjo en el mundo de las hojas de cálculo y descubro todo un mundo que, si somos realistas y tenemos un mínimo de conocimiento del tema, se pueden hacer auténticas virguerías con esas hojas de cálculo.

Un cambio de mirada en la educación, conlleva varios cambios en la evaluación. El primero de ellos es dejar de mirar la evaluación como el simple proceso de “juicio” hacia los conocimientos adquiridos por l@s alumn@s en un momento puntual. Dejar el examen. Otro de los cambios, sino el más importante, es dejar de enfocar la evaluación hacia el alumnado, para empezar a evaluar, de manera constante y muy crítica, la programación del docente.

Todo esto, va despacio. Muy despacio. Porque las ideas pueden ser muy estructurales, pero la modificación de la propia estructura suele ir a acompañada de muchas decisiones coyunturales de las que, tarde o temprano, muchas las vas modificando.

Pues igual sucede con SUI COGNITA. En primer lugar, tiene que darse la necesidad de crearla. No somos un equipo de innovación empresarial que busque un pelotazo; somos docentes y un papá informático, que maduramos toda y cada una de las decisiones que vamos tomando.

La maduración de esas decisiones, recae en la creación de una herramienta que sea ÚTIL y, a la vez, “que cuadre”, en cuanto a su funcionalidad se refiere. Que sirva para algo, en definitiva.

Por eso SUI COGNITA tiene vista larga y pasos cortos. Tiene vista larga, porque busca ser una herramienta innovadora, que acompañe al docente en su proceso pedagógico y didáctico, indiferentemente del punto en que se encuentre, hacia un camino de mayor protagonismo del alumn@ en su proceso de aprendizaje. Pero tiene pasos cortos porque esa búsqueda conlleva innumerables piedras en el camino, sobre las que hay que ir tomando decisiones: bordearlas, saltarlas o, quizá, quitarlas del camino.

Pero SUI COGNITA no solo piensa en quien está iniciando el camino; también en quien lleva ese proceso a constante revisión desde hace uno o varios años. Quien ya arrancó a caminar.

Por ese motivo, SUI COGNITA es “la herramienta” para quien trabaja con metodologías respetuosas que requieren de una mayor atención a un alumnado, en ocasiones, en constante cambio de tareas o retos auto-impuestos.

Todo esto, sin dejar de lado los elementos curriculares que, al fin y al cabo, suponen el marco normativo de la profesión de tod@s l@s docentes, indiferentemente de la etapa en que lleven a cabo su carrera profesional.

Por eso, SUI COGNITA, también ofrece una constante evaluación del propio método, con posibilidad de variaciones y potentes análisis de las estructuras diseñadas y planteadas para el alumnado.

Por todo esto, SUI COGNITA se diferencia de todas las herramientas y plataformas de programación, observación y evaluación. Por todo esto, SUI COGNITA, reza del refrán de “vísteme despacio, que tengo prisa”. Por todo esto, el equipo de SUI COGNITA tiene vista larga y pasos cortos.